domingo, 25 de julio de 2010

Gran Torino

- Tranquilo, rollito de primavera, no voy a matarte. Yo también agacharía la cabeza si fuera tú. Me di cuenta de que era un mierda nada más verte, pero nunca pensé que se te dieran peor las mujeres que robar coches, Atontao.

- Es Tao.

- ¿Qué?

- No es Atontao, es Tao. Me llamo Tao.

- Sí, bueno. La has cagado con esa chica que estaba ahí. No es que me importe una mierda un atontao como tú.

- No sabe lo que está diciendo.

- Te equivocas, pato laqueado. Sé perfectamente lo que estoy diciendo. Puede que no sea la persona más agradable del mundo, pero me casé con la mejor mujer que ha pisado la faz de la tierra. Y me esforzé, es lo mejor que me ha pasado con diferencia. Pero tu vas y dejas que Bruce Lee, Fu Man Chu y Jackie Chan se larguen con como se llame. Le gustas, cosa que no entiendo, la verdad.

- ¿A quién?

- ¡A Yogurt! La chica que llevaba una camiseta morada. No ha dejado de mirarte, estúpido.

- ¿Se refiere a Youa?

- Sí, Yogurt, es simpática, una chica encantadora, he hablado con ella. Sí, y tu dejas que se largue con los tres tontos muy tontos. Y ¿sabes por qué? Porque no eres más que un marica.

Ayer ví por segunda vez (en uno de esos maravillosos cines de verano gratis que proliferan este año por Madrid), una de las mejores películas del año 2008, y que además, tiene ese mérito tan poco común de gustar mucho a todo aquel que la ve: esta es "Gran Torino", último papel en el cine del siempre grande Clint Eastwood (por suerte no como director, no se que será del cine americano cuando eso pase). Nos cuenta la historia de Walt Kowalski, un malhumorado veterano de guerra que, tras la muerte de su esposa, se queda viviendo sólo en un barrio lleno de coreanos donde él es el único americano. La poca y mala relación que tiene con su hijos hace que, poco a poco, vaya entablando amistad con sus vecinos, dos hermanos coreanos a los que acabará defendiendo de las peligrosas bandas callejeras que proliferan en la zona, hasta límites insospechados, algo que además le servirá como expiación de sus propios tormentos interiores, los cuales conserva desde la guerra.

Todavía estoy esperando a que la Academia de Hollywood haga un comunicado disculpándose por su error al no haberla nominado a NADA en los Oscar de ese año. Esa deliberada ignoración fue vergonzosa no sólo para la película, que cómo he dicho fue una de las grandes de ese año, sino un feo terrible a Clint Eastwood como actor, al que sólo por ser su última aparición deberían haberle nominado como forma de premiarle por toda una vida en el cine; pero es que además, él ES la película, y está inconmensurable, una joya de personaje que Eastwood borda. Por más que lo pienso, no entiendo cómo pudo no ser nominado en favor de otros como la sosería personificada que era Brad Pitt en "El curioso caso de Benjamin Button", pero hace tiempo que dejé de intentar de comerme la cabeza con esta incongruencias. Otro punto fuerte de la película es sin duda el guión, plagado de frases que deberían quedar para el recuerdo, grandes momentos de risas, y también grandes momentos dramáticos, combinados a la perfección. El diálogo que he puesto arriba puede que sea el más divertido de la película, y uno de los que más me gustan (la gente ayer en el cine aplaudía y todo en ese momento). Su no-nominación al Oscar al guión original es otro misterio para mi. De acuerdo que la historia en sí no es completamente original, ya que este tipo de películas de redención ya las hemos visto muchas veces, pero aún así, si está bien escrita, como ocurre con esta, pueden parecer completamente nuevas. Además, si sólo se pudiera nominar a este Oscar a historias totalmente originales, esta categoría podría eliminarse, porque son más bien escasas.

Clint Eastwood lleva desde que ganara el Oscar por "Sin perdón", allá por el año 1992, sorprendiendo con cada película suya, cada vez más personales y de una enorme variedad temática. Pero curiosamente, tal vez el punto más fuerte de "Gran Torino" no sea su dirección, algo estraño tratándose de una película suya, ya que para mi es el mejor realizador de cine actual, transmitiendo a sus obras siempre una belleza y elegancia natural, trate el tema que trate (mi favorita hasta la fecha, la maravillosa "Cartas desde Iwo Jima"). Sin embargo, en esta ocasión, quitando algún contrapicado interesante, y el final, claro homenaje al cine del oeste que tanta fama le ha dado, la realización es sencilla y sin pretensiones. De este modo, el peso de la película recae fundamentalmente en las actuaciones y en el guión. Eastwood no es tonto y se escribe para su despedida como actor, un personaje que le va como anillo al dedo, malhumorado y mal hablado, con traumas del pasado, pero en el fondo, con buen corazón, que consigue que todos le cojamos cariño.

En fin, una película indispensable si te gusta Clint y si te gusta el cine, y si no, también cien por cien recomendable. Tampoco considero que sea una película perfecta, pero eso no impide que merezca completamente la pena disfrutarla. Y ahora puedo confirmar que con las revisiones no pierde. No os la perdáis.

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