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domingo, 11 de julio de 2010

Saga Harry Potter, cuenta atrás: "Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the prisoner of Azkaban)"

El 19 de Noviembre se estrena en España la primera parte de la última entrega de la saga Harry Potter, "Harry Potter y las reliquias de la muertes", siguiendo la nueva estrategia comercial que se está dando en los últimos tiempos de dividir la últimas partes para conseguir mayores ingresos, si no ¿para qué va a ser? Así vemos como otras sagas de igual éxito van a hacer los mismo, como es el caso de la de "Crepúsculo". Quienes me conocen saben que soy una fiel seguidora de los libros y las películas del mago, y siempre espero con gran emoción cada nueva adaptación al cine, y aunque no todas me han resultado satisfactorias, el tono general es muy bueno. Y con motivo de la inminente llegada del final, que imagino que como a mi, a muchos les dará también pena, voy a ir escribiendo en los próximos meses mis comentarios tanto de la nueva película como de las anteriores. De momento, os dejo (pinchando en la foto superior) el espectacular tráiler de las dos partes de la última. No se si luego estarán tan bien como aparentan, pero desde luego, a mi me ha dejado con unas ganas enormes de que pasen ya estos meses y que llegue Noviembre...

No podía empezar una restrospectiva de toda la saga de Harry Potter con otra que no fuera mi favorita y, para mi, la mejor de las 6 que se han estrenado hasta la fecha: "Harry Potter y el prisionero de Azkaban". Recuerdo cuando hace 6 años mi hermano y yo, desconfiados por la elección de Alfonso Cuarón como nuevo director, fuimos a verla por primera vez. Las dos anteriores, dirigidas por Chris Colombus, eran productos de entretenimientos más infantiles, que es su día me gustaron, pero que, al igual que ocurre con los libros, vistas con el tiempo, son muy inferiores en lo que a trama y a guión se refiere. Es algo normal, la historia empieza cuando son niños, y en esta tercera parte, se empieza a dejar claro que ya no lo son, que son adolescentes, y por tanto, se necesita una nueva manera de contar la historia. Aún así, acostumbrada al estilo de Colombus, no veía cómo Cuarón iba a ser capaz de llevar a buen puerto una empresa tan complicada como esta. Pero vaya si lo hizo: 6 años después, aún me acuerdo claramente de lo impresionada que salí del cine, impresión que aún me dura cada vez que vuelvo a ver de nuevo la película. Y es que Cuarón consigue que no se pierda en absoluto la magia de la historia, pero le da a todo el conjunto un carácter más adulto y oscuro, así como realista y cercano, que las anteriores no tenían, y que las posteriores han tratado de recuperar, pero que sólo ha conseguido hacerlo en menor medida "Harry Potter y la órden del fénix". La película tiene emoción, aventuras, suspense, risas, y incluso momentos que pueden recordar a una auténtica película de terror, como la escena de los dementores en el tren, o la de la predicción de la profesora Trelawney. Sin dejar de lado escenas espectaculares, como la del vuelo del hipogrifo, la del partido de quidditch, o la del Patronus, por decir unas pocas, también podemos disfrutar de escenas intimistas, remarcada por un guión muy superior al de las anteriores, que estaban demasiado pendientes de ser iguales que los libros. En esta, hay mucha mayor libertad, y las licencias que se toma con respecto al libro no defraudan, ni mucho menos, a los seguidores, sino que sirven para admirar la gran adaptación que se hace. La utilización reiterada de técnicas como el fundido en negro no se hacen cargantes ni de manera simplemente extética como ocurre en otras películas, sino que tienen un sentido dentro del argumento. Injustísima fue su falta de nominación al Oscar a la mejor fotografía, que es de lo mejor de la cinta, oscura y tenebrista, con un juego magistral de luces y sombras, que ya se han podido ver en otras películas de Cuarón como "Hijos de los hombres".

Otro punto a favor de la película es la elección del reparto, empezando por los tres jóvenes protagonistas, Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, quienes aquí están ya bastante crecidos y empiezan a dar muestras de que se pueden convertir en tres grandes actores (si consiguen despegarse algún día de sus papeles en esta saga, claro). Pero sobre todo destaca todo el plantel de actores ingleses secundarios que les acompaña, empezando por Michael Gambon, que tuvo que sustituir al fallecido Richard Harris, dando vida a un Albus Dumbledore muy diferentes, menos clásico, más moderno y quizás más cercano al que nos podemos imaginar leyendo el libro. Debilidad siento especialmente por Gary Oldman, porque no sólo es un actor que me encanta, sino que interpreta a mi personaje favorito, Sirius Black, siendo ya incapaz de imaginarlo de otra manera. También estupendo está David Thewlis haciendo de Remus Lupin, otro de mis personajes favoritos. Timothy Spall da muy bien el tipo de Peter Pettigrew, pero puede que quien más me guste de todos sea Emma Thompson, que está simplemente perfecta como la profesora Trelawney, es exactamente igual a como la imaginaba al leer los libros, y además uno de los personajes más divertidos. Por lo demás, también están geniales los demás secundarios habituales en todas las películas, especialmente el gran Alan Rickman, que ES literalmente Severus Snape, y que en esta película está particularmente inspirado.

Pero, de una película en la que me gusta casi todo, lo mejor sea la banda sonora de John Williams. En su día, sin apenas saber nada de música para el cine, ya me encantó, pero cada vez que la vuelvo a escuchar y a verla unida a la historia, me asombra más la labor que llevó a cabo el compositor. Sin dejar de lado el ya mítico tema principal, que parece que las últimas entregas se está olvidando, compone toda una serie de temas, a cada cual más espectacular, que beben de distintas fuentes, desde los valses más clásicos (en el momento en que Harry hincha a la tía Marge) a lo más moderno con influencias del jazz (el autobus nocturno) y de la música clásica contemporánea (la disonancias de la escena de los dementores en el tren). La música ayuda tanto a crear tensión (como en la mencionada escena del tren, o en la del pasillo a oscuras), cómo a emocionar, en escenas como la de la despedida de Harry y Sirius. Pero yo sin duda me quedo con lo momentos de "Buckbeak's flight", de lo mejor que se ha hecho en toda la saga, y "A window to the past". Sin dejar de lado su particular estilo, y su gusto por la grandiosa música orquestal, creo que esta es una de sus bandas sonoras más ricas y variadas.

Se me puede acusar de ser imparcial, de ver más en esta película que de lo que tiene, pero no lo puedo evitar, a mi me encanta y no la voy a poner mal sólo por ser cine más comercial. Aún así, como iréis viendo, con las demás cintas iré siendo más crítica, y cuando tenga que resaltar los aspectos negativos, lo haré sin ningún problema. De modo en que los próximos 4 meses y poco, como he dicho, comentaré el resto y más cositas de las que me vaya enterando. Hasta la próxima!!!!

lunes, 5 de julio de 2010

Expiación (Atonement)

Hay veces que revisionas películas que viste hace años y que en su día no te marcaron, pero que cuando las ves de nuevo, ves las joyas cinematográficas que son, y que entonces no valoraste. Uno de los ejemplos más claros me pasó con "American Beauty", que vi con 14 años cuando la estrenaron y que, a pesar de sus buenas críticas y de sus Oscars, no me gustó (sólo Kevin Spacey, uno de mis actores favoritos desde entonces), y que no volví a ver hasta hace un par de años, y me dejó impresionada, descubrí entonces la gran película que y que yo en su día no supe ver. Pero claro, de los 14 a los 22 años hay un mundo, y es normal que la entendiera y la supiera valorar más siendo más mayor. Pero con la película que voy a comentar, "Expiación", el caso es distinto, ya que la vi hace sólo 2 años y medio, y me impresiona cómo ha cambiado mi percepción y mi forma de ver cine en tan poco tiempo. Cuando la vi por primera vez, a principios del 2008, fue porque había recibido muy buenas críticas y ademas era una de las firmes candidatas a estar nominada en los Oscar (finalmente, así fue). Y me gustó, no voy a decir que no, pero me pareció fría y algo pesada y pretenciosa, arrastrando demasiado el peso del libro en el que está basada. Reconocía que estaba bien hecha e interpretada, y hubo alguna escena que me marcó y que aún recordaba claramente, pero me esperaba más. Anoche, sin embargo, volví a verla y mis sensaciones fueron totalmente distintas: me pase toda la película sobrecogida, impresionada por cada plano y cada escena, sorprendida de cómo no pude ver en su día lo que ahora veo claramente, que esta película inglesa es una maravilla en todos sus aspectos, una lección de hacer buen cine, o mejor, gran cine. No es en absoluto fría, sino, más bien, muy inglesa, es decir, muy contenida, con muy poco arranques de emoción desbordada por parte de los personajes, y tal vez sea eso lo que en su día confundí con frialdad, pero que no es así en absoluto, sino que logra transmitir emoción y pasión sin recurrir exageraciones innecesarias. Ya digo que la película tuvo un considerable éxito de crítica y de premios (entre otros, el Bafta y el Globo de Oro), aunque finalmente, de sus 7 nominaciones a los Oscar, sólo logró hacerse con uno. Una lástima para la mejor película de un año en el que los Oscar fueron, para mi, de los peores y con menos interés de los últimos tiempos.

Basada en la novela de Ian McEwan, la historia se desarrolla en la Inglaterra de los años 30, cuando en casa de la familia Tallis se va a celebrar una cena importante con motivo de la llegada del hijo mayor y de un amigo suyo. Las dos hermanas de la familia, la pequeña Briony, y la mayor Cecilia, están enamoradas de Robbie, un chico pobre pero que es el protegido del padre de la familia Tallis. Una sucesión de malentendidos que ocurren ese día, así como en parte por los celos que Briony siente de la relación que empieza a surgir entre Cecilia y Robbie, harán que éste termine en cárcel, truncando así el futuro de todos. El británico Joe Wright, que había debutado un par de años antes con "Orgullo y prejuicio" (a la cual le debo también una revisión), fue el encargado de llevar a la gran pantalla un libro muy difícil de adaptar, pero lo consiguió con éxito. La película está asombrosamente dirigida, con un exquisito buen gusto, con el que hasta las escenas más duras no resultan tan desagradables. Tiene momentos absolutamente magistrales que deberían quedar para siempre destacados en la historia del cine, como el larguísimo plano-secuencia de minutos en la playa de Dunkirk, el cual ojalá Hitchcock pudiera levantar la cabeza para verlo. A pesar de todo, Wright no fue nominado al Oscar, lo que dejó a la película prácticamente fuera de las quinielas de los Oscar (ya se sabe que la película que no comparte nominación a película y al director, no tiene apenas posibilidades de ganar el premio), saliendo beneficiado de la exclusión Wright en las nominaciones Julian Schnabel por "La escafandra y la mariposa". Para mí, ninguno de los dos debería sustituír al otro, ya que hacen ambos hacieron dos de los mejores trabajos de su año, y sin embargo, me parecieron excesivas las nominaciones de Jason Reitman por "Juno", una buena película pero a todas luces menor en comparación con las otras dos, y la de Tony Gilroy por "Michael Clayton".


El guión, en el que ninguna frase tiene desperdicio, sí que delata un poco su procedencia literaria, de la cual la película no puede librarse, pero no es un lastre demasiado pesado. El montaje también es otro de los puntos más fuertes de la película, que nos presenta rewinds, escenas paralelas, flashbacks y flashforwards, que pueden parecer complicados, pero que el espectador comprende y sigue sin ninguna dificultad, y sin sentir que desentonen o que corten el ritmo de la historia, y que además nos ayuda a ver alguna escenas desde distintos puntos de vista, lo cual las hace aún más interesantes. El montaje está también en perfecta coordinación con la banda sonora (de la que hablaremos enseguida), un ejercicio de estilo como pocas veces he visto en el cine.

Con todo un reparto de lujo de actores británicos, para mi el peso de toda la película lo lleva un James McAvoy en estado de gracia. Uno de los mejores actores actuales sin duda, tengo la esperanza de que en cualquier momento despunte definitivamente y se deje de considerarle un actor "nuevo" o "revelación", algo que le ha robado una más que merecida nominación al Oscar en varias ocasiones: la primera, por "El último rey de Escocia", en la que, más que Forest Whitaker, él era el verdadero protagonista; la segunda, por esta película, su mejor papel hasta la fecha; y tal vez este año podría haberse llevado otra por "La última estación", ya que sus compañeros de reparto, Helen Mirren y Christopher Plummer estuvieron nominados, y de nuevo es él el verdadero protagonista. En "Expiación" compone un personaje complejo y maduro, con el que por fin deja de parecer un crío. En cuanto a Keira Knightley, ya hacía algún tiempo que empezaba a demostrar que, a parte de una cara bonita, es también una actriz estupenda, y aquí volvió a quedar claro. Fantásticas están también las tres actrices que interpretan a Briony Tallis en tres etapas de su vida: con 13 años, Saoirse Rornan, única americana de los protagonistas y además única nominada al Oscar y una de las jóvenes promesas del cine actual; con 18 años, Romola Garai, la menos conocida pero muy buena actriz inglesa a la que yo descubrí en "Bailo por dentro" (donde también actuaba James McAvoy) y "Amazing Grace"; y por último, ya anciana, la gran Vanessa Redgrave, que en sólo unos minutos de aparación, se come la pantalla. Pero lo cierto es que la película también tiene todo un plantel de secundarios de lujo que bordan sus papeles, como Brenda Blethyn, Harriet Walter, Juno Temple, Benedict Cuberbatch, Daniel Mays, Gina McKee o Michelle Duncan.

Técnicamente, la película es deslumbrante: la fotografía nos regala escenas preciosas y es muy hábil a la hora de iluminar las escenas, mucho más luminosas al principio, más oscuras según se anuncia la tragedia, o completamente grises en las escenas de guerra, o momentos como en el que Robbie mira las postales a la luz de una cerilla, o Briony va andando por el hospital y las lámparas se encienden a su paso. La dirección artística y el vestuario están pulcramente cuidados en todos sus detalles (recordamos que el vestido verde que luce Keira Knightley se ha convertido en un icono, ya que fue elegido el mejor traje de la historia del cine). Pero puede que lo mejor de la película sea la increíble banda sonora de Dario Marianelli, que realiza aquí su mejor trabajo hasta la fecha, y que se llevó un más que merecido Oscar. La forma de componer uno de los temas principales, a partir del tecleo de una máquina de escribir, es ya mítica. También la escena de nuevo de la playa de Dunkirk, tal vez la mejor de la película, está acompañada de una manera extraordinaria de combinar la música extradiegética con la diegética del himno que cantan los soldados. Esta combinación se hace en otros momentos de la película, siempre muy habilmente. No es sólo que todos los temas sean melódicos y muy bellos, sino que además se adaptan a la perfección a la necesidades de la película. Me tendré que informar, pero no me extrañaría nada que director, montador y compositor trabajaran juntos, porque si no no me explico un resultado tan perfectamente medido.

Me hubiese gustado hacer un comentario mucho más extenso, pero al fin y al cabo esto no es una tesis, y me llevaría mucha investigación, aunque no descarto hacerlo algún día. Sólo puedo recomendaros fervientemente que, si aún no la habeis visto, lo hagais en cuanto podais. Yo me alegro enormemente de haberme decidido a verla otra vez, fue una sorpresa aún mayor que si la hubiera visto por primera vez. Es sencillamente preciosa, no solo por su historia sino también por la manera en la que está realizada, que para mi roza la perfección en muchísimos aspectos. Como ya he dicho otras veces, no hay nada que me gusta más que ver grandes películas como esta, que no hacen más que recordarme por qué me dedico a estudiar cine. Una de las mejores películas de los últimos años que nadie debería perderse. Espero que el tiempo la convierta en el clásico que merece ser.

lunes, 1 de febrero de 2010

Camino de los Oscar: An education

Estrenamos mes con inminentes nominaciones (mañana por fín), y hablando de la película que más me ha gustado en los últimos meses, por fin una que me parece digna de competir y además me gusta el tema y el estilo que tiene; estaba esperándola (no era posible que fuera un año tan sumamente simple), y por fin aquí está: es la inglesa "An education" (aún no tengo claro si en España se llamará "Una educación", aunque para eso me parece una rematada tontería no dejarlo como está) y quizás me adelanto anunciándola como una de las nominadas a la mejor película, pero he leido que tiene bastantes posibilidades, más siendo la favorita de los Bafta, y haberse llevado premios importantes en el Festival del Sundance del 2009 (algo que también ocurrió con otra de las favoritas, "Precious", así que ya sabemos como tiran en los últimos años las independientes), esperemos que sea verdad porque tiene igual derecho o más que otras para estar. De todos modos, su presencia en los Oscar será segura aunque solo sea porque tiene una nominación asegurada, la de la mejor actriz para Carey Mulligan, que es la auténtica revelación de la película. La historia, basada en un libro autobiográfico de Lynn Barber, nos sitúa en Inglaterra en los 60 y cuenta la historia de una chica de 16 años, estudiosa, muy madura y culta para su edad, enamorada de todo lo que tenga que ver con Francia, en oposición a su propio país, que sueña con ir a la universidad de Oxford, alentada por sus padres. Pero todo cambia cuando se enamora de un hombre de más de 30 años, que la enseñará un mundo hasta entonces desconocido para ella y que le hará replantearse todo su presente y su futuro.

La danesa Lone Scherfig es una de las directoras a las que más sigo desde que hace años me enamorara, al igual que a medio mundo, con esa maravillosa película que es "Italiano para principiantes", cuyo mérito, entre otras cosas, fue conseguir acercar a todo el mundo el movimiento Dogma, que normalmente eran películas difíciles destinadas a una determinada minoría. Después de este éxito, Scherfig rodó su primera película en Inglaterra, la no menos brillante "Wilbur se quiere suicidar", la cual, según imdb, ella considera su trabajo más completo. Después de volver a Dinamarca para hacer otra película allí, la directora vuelve a Inglaterra y nos presenta otra historia de su estilo, bonita y con muy buen gusto, elegante y agradable, que eso ya es mucho decir, aunque esta vez con más trasfondo (la situación del país y de las jóvenes en esos años, que podían estudiar pero que en el fondo se quería de ellas lo mismo de siempre, que buscaran un buen marido y se casaran).

La historia, como hemos visto, no cuenta nada nuevo, sin embargo, la directora sabe darle un toque original, especialmente en el hecho de que no haya nada morboso en la relación entre una joven y un hombre, al estilo "Lolita"; como digo, aquí todo está tratado con gusto y sin groserías. Muy inglés todo. No por ello es una película fría, tiene momentos divertidos, y momentos en los que llegó a emocionarme de verdad. Tampoco surjen entre los protagonistas los típicos conflictos culturales y generacionales, sino que se adaptan muy bien el uno al otro y la relación va adelante sin mayores problemas, ni siquiera la típica y mil veces vista oposición de los padres, que hubiese sido lo esperable; más bien, ellos se muestran encantados con que su hija esté con un hombre mayor y sensato que ya tiene la vida asegurada. En teoría. Direis, qué bonito todo, entonces, ¿dónde está la historia, la trama de esta película? ¿Nos encontramos ante otra "Mi gran boda griega"? Bueno, no digo nada, simplemente que esto es la vida, no un cuento de hadas, y si quereis ver lo que pasa, tendreis que verla.

Ya he dicho antes que la casi desconocida actriz británica Carey Mulligan (aunque con trayectoria ya a sus espaldas, hace justo un mes estrenó en nuestro país "El mejor"), está siendo la gran baza de esta película en todos los premios: pase por donde pase, su nominación a la mejor actriz es segura. Y la verdad es que borda su papel de chica de 16 años que juega a ser mayor y que sufrirá las consecuencias. En un principio, parece una interpretación más ligera de lo que es, ya que su personaje va sufriendo una evolución y lleva sobre sus hombros todo el peso de la película. Mulligan es un verdadero descubrimiento, y ya se dice que puede ser la nueva Audrey Hepburn, y bueno, como Audrey no hay nadie, pero sí que en las escenas de París a mi me recordó muchísimo a ella y a sus películas antes de leerlo. A su lado, el normalmente muy buen actor y guapo Peter Sarsgaard queda ensombrecido, ya que inexplicablemente ni está guapo ni acaba de convencer con su papel; no digo que esté mal, tiene buenos momentos, pero ni por asomo le da al personaje lo que necesita, ni vemos las brillantes actuaciones que ha tenido otras veces (ese papelón en "El precio de la verdad"). Es el único que desentona en un conjunto de actores en el que todos está geniales, desde Mulligan a todos los secundarios, destacando a Alfred Molina, estupendo como el padre (hay más que rumores sobre su más que probable nominación), Rosamund Pike, muy divertida como la novia tonta del amigo del protagonista, u Olivia Williams, en un papel muy distinto al que estamos acostumbrados a verla y que salva muy bien. También destacan los cameos de Emma Thompson y Sally Hawkins.

La película consigue a veces trasladarnos a las antiguas películas clásicas de los años 60, en momentos como he dicho antes en el que se van a París, simplemente delicioso, y, como he dicho antes, como si estuviesemos viendo a Audry Hepburn en uno de sus papeles y no una película moderna. La directora nos traslada de manera estupenda a la época a través de la música (fantástica banda sonora), el vestuario y la ambientación.

Una recomendación: ver los créditos del final, completos; la canción que suena, "Smoke without fire", de Duffy, es buenísima! Y además la letra es perfecta para la película. Así que para mi, una peli que merece la pena ser vista de principio a fin, y varias veces además. Otra historia que por fin nos cuenta la verdad sobre las relaciones, sin por ello tener que ser negativa ni falsa (como le ocurría, por ejemplo, a "(500) Días juntos", firme candidata, por cierto, al mejor guión). Me ha encantado, pero habrá que esperar a mañana para saber si la Academia piensa lo mismo que yo. Crucemos los dedos. De momento, nos vemos mañana con las nominaciones. Bis Morgen!

Próximamente: nominaciones de los Oscar
Próximamente: "Invictus"

martes, 8 de diciembre de 2009

Hamlet

Ya que estamos en una de las épocas más horribles en cuanto a estrenos se refiere que he vivido en mucho tiempo, he estado tirando de películas que ya tienen algún tiempo. El otro día, mis amigos que estudian Filología Inglesa me dijeron que tenían que ver "Hamlet", la versión de Kenneth Branagh de 1996, para una clase, y decidí unirme a ellos. Entre otras cosas, porque ya la había intentado empezar a ver hace años y me había quedado en la última hora (4 horas de película en la tele son prácticamente insoportables para cualquiera), pero no la recordaba mal, y además, porque soy una amante incondicional de la obra de Shakespeare desde que vi una versión maravillosa en teatro hace también algunos años. Para empezar diré que, como siempre me ocurre, no estoy de acuerdo con muchas de las críticas de la película, ya que la ponen poco menos que de obra maestra, eso cuanto menos. Puede que yo no sepa nada de Shakespeare ni de sus adaptaciones, pero yo no veo que esta película sea una obra maestra, la mire por donde la mire. Creo que es una gran empresa, en la que se nota el empeño que se ha puesto, y la calidad, aunque no siempre. No está mal dirigida, aunque la opción de narrar algunas cosas en flashbacks es claramente fallida, pero hay escenas que me parecen, y me duele decirlo, muy malas, especialmente, la del encuentro de Hamlet con el espectro de su padre, que está fatal dirigida, interpretada, hecha en todos los aspectos, y muy artificial, algo que era innecesario. Y es que todo en esta película es grande, y por tanto también lo son sus defectos, que a veces se hacen demasiado evidentes. Es, al igual que le pasaba a "Amadeus", una película muy barroca, y no es que eso sea un defecto en sí, pero mientras que la gran película de Milos Forman no llegaba a saturar en sus pretensiones, ésta sí lo hace.

Que Kenneth Branagh adora a Shakespeare, y que con esta cinta pretende hacerle un homenaje definitivo, eso está claro. Ya habíamos visto su pasión por el escritor inglés en otras adaptaciones suyas como "Mucho ruido y pocas nueces" o la más reciente "Trabajos de amor perdidos", que eran empresas más pequeñas y que son muy entretenidas y están muy bien resueltas. Pero con "Hamlet", el principal problema reside en que la obra en sí ya es demasiado compleja, mucho más que las otras, y Kenneth Branagh quieres abarcar demasiado: dirigirla, protagonizarla, adaptar el guión... y claro, al final el proyecto hace aguas por todas partes. Creo que el hecho de querer hacerlo todo no sólo es por amor a Shakespeare, sino también a si mismo, y que si hubiese sabido delegar en alguien, el resultado final hubiese sido mejor. Además, yo personalmente le hubiese agradecido eternamente que nos hubiera ahorrado esa interpretación pedante, esperpéntica e inexplicablemente afeminada que hace de Hamlet, destrozando el personaje y haciendo que la empatía con el mismo sea prácticamente nula. Tal vez la interpretación de Eduard Fernández que vi en su día en el teatro fue tan absolutamente perfecta que nadie me vuelva a convencer haciendo este papel, pero es que Kenneth Branagh realmente no me gustó, no le vi los matices que tiene el personaje, pasaba de los susurros a los gritos, a la euforia y a la verborrea más desatadas, sin ningún tipo de termino medio. La escena en la que le dice a los actores cómo se debe interpretar sin ser exagerado es de tal contradicción que da risa.

El resto del reparto no es que esté mucho mejor, la mayoría están también exagerados, o parece que no se creen sus personajes. Destacaría especialmente a Derek Jacobi, muy contenido en su papel del rey Claudio, al igual que los desconocidos para mi Nicholas Farrell, perfecto en uno de los mejores papeles de la obra, el de Horacio, y Richard Briers, muy divertido como Polonio, o una joven Kate Winslet a la que le faltaba un año para despuntar con "Titanic" y que ya demuestra que le sobra talento haciendo de una guapísima Ofelia, y que ha pesar de la locura de su personaje, está más en su sitio que muchos de lo demás actores. Son de los pocos que consiguen que nos creamos lo que dicen y que nos metamos en la historia. Los demás parecen olvidarse que, si bien no siempre, la exageración está reservada para el teatro, en el cine no sólo es innecesaria, sino que queda fatal, como ocurre por ejemplo, con una buena actriz como Julie Christie, que aquí está horrible. Punto y a parte merecen lo cameos de los que suponemos que son amiguitos americanos de Branagh, que sino no tiene sentido que estén aquí, como Billy Crystal o Robin Williams.

La película obtuvo 4 nominaciones a los Oscar: la primera, mejor guión adaptado. ¿Buen guión adaptado? Siempre había creido que un guión bien adaptado era aquel que, trasladado al cine, ocultaba de manera perfecta su procedencia de una novela o una obra de teatro. Esta película es el perfecto ejemplo de todo lo contrario: se ha cogido el texto de la obra y se ha trasladado a una película, sin más, sin modificaciones. Vale que hay distintos decorados (muy elavorados, ya hablaré de ellos luego), pero en el fondo casi toda la película se desarrolla en el palacio, especialmente en el salón principal. Sí, vale que también una muestra de respeto hacia Shakespeare. Vale. Pero entonces no se merece esa nominación, porque no está bien adaptada para el cine. Aunque el teatro tenga esa magia que puede conseguir que el espectador esté atento durante horas, el cine es diferente, el espectador quiere entretenerse y tienen una capacidad de concentración más limitada. Es imposible, como he dicho antes, aguantar cuatro horas de película (me da igual que sea esta o la trilogía de "El señor de los anillos"; sólo se salva "Ben-Hur", y porque no llega a las 4 horas), por muy entretenida que sea, y menos si tiene larguísimos monólogos no demasiado bien interpretados. Así que lo dicho, si ni si quiera mi amada "El fantasma de la ópera", con la cual por cierto encontré mucho parecidos estéticamente, me parece que esté muy bien adaptada por ser calcada a la obra musical, menos me lo parece esta.

Las otras nominaciones que tuvo fueron al mejor vestuario, mejor dirección artística y banda sonora. El vestuario es bastante bueno y variado, si no tenemos en cuenta, claro, que los soldados del ejército Fortinbrás parecen más de la revolución rusa que de una obra shakesperiana, pero bueno. La banda sonora es interesante, y tiene momentos en los que está muy bien utilizada, pero no me parece más destacable que otras. Por tanto, lo que más me gustó fue la dirección artística: los decorados de los diferentes escenarios están elaboradísimos y son imponentes. Tiene una estética gótica que, como digo, me recordó en muchas ocasiones a "El fantasma de la ópera" (las velas, los espejos, el cementerio, la niebla, la noche...) y creo que este es el punto fuerte de la película, y en el único que el teatro se ve superado por el cine.

"Hamlet" es una obra maravillosa, y la película se salva muchísimas veces por eso, por el texto original. Pero es también muy traicionera, e igual que bien hecha puede ser fantástica, mal hecha puede ser un auténtico horror. No es que esta película sea un horror, tiene cosas buenas, pero ya digo que Kenneth Branagh debería haberse buscado a un protagonista mejor y haberse centrado en dirigir, y no hacer una cosa regular, y la otra rematadamente mal. Y definitivamente, el texto, respetanto el original, debería haber sido recortado, porque se hace muy larga. Y si eso no se puede hacer, pues a lo mejor hay que ser un poco radical y reconocer que "Hamlet" no se puede adaptar al cine. Aunque aún tengo que ver las demás versiones que se han hecho. Sobre todo me atrae la de Zeffirelli, si alguien la ha visto o alguna otra, acepto recomendaciones encantada.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El imaginario del doctor Parnassus (The imaginarium of doctor Parnassus)

¿Nunca os habeis planteado cómo serían vuestros sueños y pesadillas (bien) trasladados a la gran pantalla? Pues tenéis que ver esta película. No me llamaba mucho la atención más que por ser la última película de Heath Ledger, hasta que vi el tráiler. Y aunque realmente una vez vista, el tráiler sea bastante engañoso con respecto a lo que es en realidad la película, fue lo que me hizo de verdad tener ganas de verla (para más información, leer mi post de Próximos estrenos). Este maravilloso cuento, porque no es otra cosa, nos hace entrar en la mente del doctor Parnassus, un mago que vive en la Inglaterra contemporánea (primera sorpresa que me llevé, ya que nunca me imaginé que la historia se desarrollara en la época actual) y que tiene un espectáculo de poco éxito en el también colaboran su hija, un chico que está enamorado de ella, y un enano y a la vez el mejor consejero del doctor. En su día, el doctor Parnassus hizo un trato con el diablo para obtener la vida eterna ("el tormento eterno", como lo llama él miles de años después) a cambio de entregarle a sus hijos a la edad de 16 años. Pues bien, su hija está a punto de cumplirlos y el diablo viene a por lo prometido. La llegada a sus vidas de Tony, un joven al que encuentran a punto de morir ahorcado en un puente (qué terrible ironía del destino), cambiará todo.

El miedo que tenía a que al director, Terry Gilliam, se le escapara la historia de las manos y acabara convirtiéndose en una locura sin sentido resultó ser infundado: la película es fantástica, está muy claramente desarrollada, muy bien dirigida, ambientada e interpretada, y la historia es una de las más originales que he visto en mucho tiempo. He leído en bastantes críticas que la película es excesiva y que puede llegar a saturar al espectador. Bien, no se si es que yo la vi con la mente bastante abierta, o porque me esperaba otra cosa y me sorprendió para bien, pero a mi no me pareció en absoluto así; de hecho, en conjunto general, hay menos fantasía, o escenas fantásticas, de las que parecía presentar el trailer (y por eso he dicho antes que es un poco engañoso), y las que hay tienen una fotografía y unos efectos visuales fabulosos, como esa escena de las escaleras larguísimas, que tanto recuerdan a las patas de los elefantes de Dalí. Y es que no se si consciente o inconscientemente, la estética es muy daliniana en general, porque, al igual que el pintor, el director nos introduce en el mundo de los sueños, pero unos sueños reales (que no realistas), como los que ha podido tener cualquiera. Y esta capacidad de trasladar al cine los sueños tan bien, ya que es algo que muy pocas veces se consigue, es el mayor mérito que le encuentro a la película. Sí que hay algunas rayadas mentales, claro, pero al fin y al cabo es una película de fantasía, y además ¿no son realmente nuestros sueños unas rayadas mentales?

Como ya he dicho antes y todo el mundo sabe, por lo que principalmente llama la atención esta película es porque el protagonista, Heath Ledger, murió antes de poder terminarla. Una lástima porque la verdad es que borda su papel del a la vez encantador y sinvergüenza Tony, y hubiese sido genial ver cómo acababa de desarrollarlo. Durante un tiempo se habló de que Gilliam iba a suspender el rodaje, pero finalmente se decantó por otra opción: rodar las escenas que faltaban haciendo que el personaje se transformase en otras personas. Y los elegidos no fueron otros que tres de los actores más atractivos del momento: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell. La verdad es que la transformaciones no desentonan porque ocurren en los momentos de mayor "locura" (me encanta la escena de lo zapatos!), pero pese a que tienen una lógica, y al esfuerzo y al mérito que tiene el haber llevado este proyecto adelante, a mí me resulta todo un poco forzado, un poco cogido por los pelos; pero bueno, tampoco se podía hacer más. Los tres actores están bastante bien, aunque lo de Johnny Depp es básicamente un cameo (pero qué más da, siempre es un placer verle) comparado con las escenas de Jude Law (que está inexpicablemente feo) y sobre todo, de Colin Farrell, que además de ser el mejor de los tres es con quién termina la historia del personaje. Pero el gran mérito que tienen es el de emular los gestos y la voz de Ledger, lo cual consiguen de manera genial, haciéndo que efectivamente sí que veamos al mismo personaje siempre, sea quien sea quien lo interprete.

Los demás actores también están muy bien, sobre todo Christopher Plummer, que hace un papelazo, y también el cantante y actor Tom Waits, y los jóvenes y principiantes Lili Cole, guapísima y con muchísima personalidad, y Andrew Garfield, ambos tan maduros en sus papeles como todos los veteranos.

Otro punto fuerte de la película reside en su magnífica banda sonora, de los hermanos Michael y Jeff Danna, especializados en música celta, que logran huír de un defecto muy típico en este género: la sobresaturación de música. Si al colorido y a los efectos de las imágenes se les hubiese añadido además una música machacona, sí que hubiese sido excesivo. Pero la música de esta película es discreta, no está continuamente presente y acompaña sutilmente a las imágenes. También la ambientación y el vestuario son destacables, sobre todo en escenas como la del templo de los monjes. Esperemos que por lo menos en estos apartados le caiga alguna nominación a los Oscar.

En fin, como habreis podido ver, me ha encantado la película, lo pasé como una niña pequeña durante las dos horas que dura, que se me pasaron volando. Se la recomiendo a cualquiera al que le gusten los mundos paralelos, los "países de las maravillas" que luego resultan ser peores que la propia realidad (tema muchísimas veces tratado, la última de ellas en "Los mundos de Coraline"), y quién crea en el poder de la imaginación por encima de todo. Porque así es la película, la imaginación al poder. Bonita, elegante, épica, y con uno de esos finales con los que se te saltan las lágrimas y cuando acaba te dan ganas de ponerte a aplaudir. A lo mejor la estoy poniendo demasiado bien, y se que mucha gente no coincidirá conmigo, pero es lo que yo sentí. Y sobre todo, esa pena y nostalgia contínua que la rodea. Porque esta película es de Heath Ledger; de Heath Ledger y amigos. Qué pena que se nos fuera tan pronto...

"Nothing is permanent. Not even dead"

sábado, 3 de octubre de 2009

The Damned United

Ya sabeis que soy defensora de los títulos en versión original; y me alegraría si el motivo de que el de esta película se haya quedado tal cual es fuera el de empezar a respetar los títulos originales, y no, como imagino, porque básicamente su estreno importa tan poco en nuestro país que ni si quiera se han molestado en traducir un título que, en principio, no es especialmente atrayente (lo demuestra el hecho de que aquí en Madrid se proyecte nada más que en dos cines). Quiero decir, que si hubiese interesado una mínima promoción de la película, un título como este jamás se hubiese dejado sin traducir o versionar. Aclarando esto, debo decir que si yo he visto esta película es por el nombre que brillaba como protagonista del reparto: Michael Sheen. Sin él, reconozco que probablemente nunca la hubiese visto. Aunque este está siendo el año del actor, con 3 películas estrenadas de momento, una cuarta el mes que viene ("Luna nueva") y a la espera de verle "interpretar" al conejo blanco en "Alice in Wonderland", intento no perderme sus películas porque es uno de los actores a los que más me gusta ver en pantalla en los últimos tiempos. Y lo cierto es que es una suerte que me haya decidido a ver la película, porque ha conseguido que me interese por un argumento que, en la vida en general, más que serme indiferente, ni me gusta ni me interesa y me aburre: el fútbol.

La película cuenta la historia de Brian Claugh, uno de los entrenadores de fútbol ingleses más importantes, que consiguió que equipos que estaban en segunda división subieran a primera y ganaran ligas y competiciones internacionales. Lo curioso es que, cuando fue fichado para ser entranador del Leeds, un equipo que llevaba 10 años siendo el mejor de Inglaterra, sólo duró 44 días allí, entre otras cosas, porque él creía en ganar con el juego limpio y el esfuerzo, mientras que el Leeds, entrenado por Don Revie, era uno de los equipos con peor juego del momento, de modo que habría que plantearse si sus victorias fueron tales, ya que fueron a costa de juego sucio. Cualquiera que me oyera hablar así pensaría que me interesa mucho el tema y se sorprendería, pero la cuestión es que la película lo explica muy bien hasta para una completa inculta de este deporte como soy yo. Es interesante este tema de querer ganar, sí, pero no por encima de todo, no haciendo faltas ni lesionando a otros compañeros que al fin y al cabo están haciendo lo mismo que tú. También trata el tema del dinero que se gastan en los jugadores, que en los años 60 y 70 no tenía nada que ver con la vergüenza de ahora, pero que ya empezaba a verse. Pero lo mejor de la película es que no le interesa tanto mostrar partidos de fútbol eternos (como les encanta hacer a los americanos), de hecho casi no se muestra ninguno, como las relaciones personales entre los protagonistas, como los enfrentamientos personales del protagonista con Revie y con su jefe, o la enorme relación de amistad entre él y el segundo entrenador. La escena de la reconciliación entre ambos me ha dejado asombrada, ya que nunca me hubiese esperado una declaración de sentimientos tan grande por parte de los ingleses, con esa fama de fríos, y menos en una película así, pero es un momento increíble, grandísimo, emotivo, que eleva la película a una categoría superior.

Aunque es una producción inglesa y su director, Tom Hooper, no es especialmente relevante, tiene un guionista muy importante y destacado, Peter Morgan, conocido por escribir "The Queen" y "Frost contra Nixon" (curiosamente las dos protagonizadas también por Michael Sheen), y aunque obviamente el guión de esta película no tiene la brillantez de las dos anteriores, sí que tiene aspectos muy destacables. La dirección no es nada sorprendente, ni peor ni mejor que otras, pero tiene momentos bastante buenos como el del protagonista metido en el despacho porque no quiere ver el partido y las sombras que proyectan los aficionados cada vez que se marca un gol. Es muy importante también la labor de montaje en la transición de algunas escenas a otras, y la historia contada desde el presente hacia el pasado en forma de flashbacks.

En la parte actoral, ya he dicho que el protagonista es Michael Sheen; si en la crítica anterior destacaba los ojos de Ricardo Darín, los de este actor inglés no se quedan atrás, sobre todo por la enorme melancolía y tristeza que pueden llegar a transmitir, incluso en escenas en las que finje estar bien con una sonrisa, pero su mirada le delata. Ya salí impresionada del cine por su papel de Tony Blair en "The Queen", (injustamente ignorado en los Oscar, ya que para mi fue el mejor actor secundario de ese año), y me había olvidado un poco de él hasta que le volví a ver este año en "Frost contra Nixon" (de nuevo injustamente ignorado, esta vez quizás porque quedó ensombrecido por el éxito de magníficio Frank Langella) y ya he dicho que desde entonces sigo todo lo que hace. Me parece uno de los mejores actores actuales, expresivo a más no poder, y que consigue que películas, como esta, cuyas temáticas no me interesaban, me gusten, porque ya con solo verle a él, merece la pena verlas. En esta película a veces corre el riesgo de parecerse demasiado a David Frost, por la estética parecida de los personajes y por las situaciones parecidas que viven en algunos momentos (es el problema de que también se haya especializado mucho en dar vida a personas reales), pero casi siempre consigue no traspasar esa línea y crear a un personaje bastante distinto. Esperemos que su buena racha no pare y sigamos viéndole en muchas películas (y, espero sinceramente, que con un Oscar en la mano algún día). También en la película hay otros actores ingleses conocidos que están estupendos, como Timothy Spall o Jim Broadbent.

Así que espero que después de leer esto la gente que no se sienta atraída por el argumento de la película se acerque a verla, porque merece bastante la pena. Lo peor para mi es el horrendo doblaje, pero por desgracia ya he dicho que sólo la ponen en dos cines en Madrid y ninguno es de VOS, pero si alguien en otro sitio tiene la oportunidad verla en inglés, que lo haga. Porque hay veces que la películas dan sorpresas, y esta lo ha hecho. Es entretenida, profunda en algunos momentos, bien hecha y mejor interpretada. Que ya es bastante no?

domingo, 30 de agosto de 2009

Próximos estrenos

Aquí os dejo los enlaces de los tráilers, fotos y carteles de algunos de los estrenos que me parecen más interesantes para finales de este año y el que viene. El primero de ellos, porque es una de las que en principio más me apetece ver, es el de "Dorian Gray", basada en la famosísima novela de Oscar Wilde, y que esperemos que este bien adaptada; podemos suponer que sí, porque su director, Oliver Parker, ha basado gran parte de su filmografía en adaptar al cine las obras de Wilde. No digo que sea un gran director, pero por lo menos sabemos que tratará la obra con respeto, que es lo mínimo que se merece. Me gusta el ambiente que tiene, muy al estilo de “El fantasma de la ópera”, aunque los efectos especiales parecen un poco extraños y utilizados en exceso, pero también puede ser que sólo sea cosa del tráiler, habrá que esperar a verla entera. Y en cuanto al protagonista, bueno, sólo decir que siempre es una alegría para la vista verle en cualquier papel que haga, y que aunque mucha gente no está de acuerdo con su elección para el papel, estoy de acuerdo en que a lo mejor es muy joven y no tiene tantas tablas como para un personaje de tanto peso, pero habrá que esperar a verle, y desde luego creo que físicamente es absolutamente perfecto para el papel. Total, que el día 9 se estrena en Reino Unido, y espero que aquí no tarde, aún no se sabe fecha, si alguien se entera por favor que me lo diga!

Tráiler "Dorian Gray"


La segunda película que quería poner es “The imaginarium of Doctor Parnassus”, que en principio se estrena en España el 6 de Noviembre, según filmaffinity. No es que sea precisamente muy fan de Terry Gilliam, pero reconozco que este tráiler me ha impresionado y me ha dejado con muchas ganas de verla. Esperemos que a pesar de los raudales de fantasía que desprende, el argumento tenga sentido y no se acabe metiendo en una rallada mental. Pero lo cierto es que todo merece la pena por poder ver a Heath Ledger en su último papel en el cine. Por cierto, no perderse el resto de actorazos: Johnny Depp, Christopher Plummer, Colin Farrell y Jude Law; ahí queda eso.

Tráiler "The imaginarium of Doctor Parnassus"



La tercera es una de las películas más esperadas para mí en los últimos tiempos, y es “Nine”; adoro los musicales y Rob Marshall ya demostró lo que es capaz de hacer con uno en “Chicago”, así que espero que este no se quede atrás. De momento el tráiler pinta de maravilla, con grandes y espectaculares números musicales. El reparto es muy interesante también, ya que cuando se empezó a hablar de la película, aunque siempre he tenido ganas de verla, no me acababa de gustar con Javier Bardem como protagonista. No es que Daniel Day-Lewis pegue más en un musical, pero me parece un actor extraordinario (cuidado, no digo que Bardem no lo sea) y me apetece mucho verle dejar su vena dramática para ponerse a cantar y bailar. En cuanto a todo el elenco femenino, en general está bastante bien, sobre todo me gustan Nicole Kidman (que ya sabemos también como puede dominar un musical) y Marion Cotillard. Las veteranas Judi Dench y Sophia Loren son dos enormes actrices que seguro que bordan sus papeles. Y bueno, Penélope Cruz no me acaba de convencer, pero parece que se ha trabajado mucho el papel, y cuando está bien dirigida lo hace bastante bien. La que no se qué pinta mucho ahí es Kate Hudson, me gusta como actriz, pero en un musical como este no me pega. Pero estos musicales casi nunca me decepcionan, y no creo que este vaya a ser una excepción.

Tráiler "Nine"


Por último, pero no por menos importante, sino porque va a ser la última en estrenarse, tenemos la que imagino será la estupenda versión de Tim Burton de “Alice in Wonderland”. Bueno, con alguien como este director creo que las palabras ya sobran y no hace falta ni decir que es uno de los mejores directores actuales, pero nunca está mal recordarlo. De la mano de sus incondicionales Johnny Depp y Helena Bonham-Carter (prácticamente irreconocibles ambos), nos trae una versión que a primera vista se parece mucho a la de Disney (productora también de esta película) y que tiene en común con la anterior del Doctor Parnassus que la fantasía se desprender por todas partes, pero fantasía buena, bien hecha. O eso es lo que a simple vista parece.

Tráiler "Alice in Wonderland".


Bueno, nada más por hoy, hay muchas más películas que me apetece ver pero estás me interesan especialmente, y presagian un buen final y principio para el cine del año que viene.