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martes, 27 de julio de 2010

Saga Harry Potter, cuenta atrás: "Harry Potter y el cáliz de fuego (Harry Potter and the globet of fire)"

Poco a poco, voy enterándome de cosas nuevas de la esperadísima última película de Harry Potter. El director, ya se sabía, vuelve a ser David Yates, que me sorprendió gratamente en la quinta y me decepcionó en la sexta, así que esperemos que la última vuelva a seguir la línea de "Harry Potter y la órden de fénix". En cuanto al reparto, a parte de reunir a la mayoría de grandes actores que han salido en las 6 anteriores entregas, tenemos a tres nuevos personajes encarnados por los enormes Bill Nighy, Rhys Ifans y Ciarán Hinds, que seguro que, al igual que los demás, los encarnarán estupendamente.
Además, la música de la primera parte de "Harry Potter y las reliquias de la muerte" estará compuesta por Alexandre Desplat, uno de mis compositores actuales favoritos, así que creo que conseguirá estar a la altura de sus predecesores. Lo cierto es que yo estoy deseando escucharla, y las expectativas para con la película cada vez son más altas.

Y hoy voy a comentar la cuarta parte de la saga, una película que para mi ha ido ganando según le he ido revisionando. Creo que el principal problema con el que parte “Harry Potter y el cáliz de fuego” es que está basada en el libro más denso y en el que más cosas juntas pasan y más personajes salen: el mundial de quidditch, el torneo de los tres magos y sus tres pruebas, el baile y el regreso de Lord Voldemort, resumiendo mucho. Todo tiene que ir mucho más comprimido en la película, y aunque creo que sale bastante airosa, tampoco tengo claro si yo entiendo bien todo lo que pasa porque me leí el libro, y si quien no lo ha hecho acabará saturado de tanta información junta. El director inglés Mike Newell, conocido por “Cuatro bodas y un funeral”, lleva a muy buen puerto (aunque sin llegar a nivel de Alfonso Cuarón en la entrega anterior) esta enorme tarea. Dirige con un ritmo tranquilo, pausado, que no tiene nada que ver con el de la anterior, mucho más frenética, pero eso le viene bien a la película, ya que si además de todo lo que sucede, ocurriera rápido, sería una locura. También es algo menos oscura que la anterior, aunque sólo en lo que a fotografía se refiere, ya que el argumento es mucho más profundo, como veremos.

Los efectos visuales son espectaculares, y en ellos se recupera un poco el espíritu de las dos primeras películas, pero, al igual que ocurre en muchas películas de fantasía, uno puede acabar saturado de tanta magia y fantasía, y de tanto efecto, por muy bien hechos que estén. Para mi, la película gana en su otro aspecto, el más comedido, el de diálogos y relaciones entre los personajes, especialmente en la genial evolución hacia la adolescencia y las primeras relaciones de pareja de todos los protagonistas, que da lugar a momentos realmente divertidos, y que en el “Harry Potter y el príncipe mestizo” se llevó al extremo de lo absurdo, pero que aquí está muy bien conseguido. Cualquiera que recuerde como era a la edad de esos chicos se puede sentir identificado. Pero también tiene momentos muy adultos que alejan ya definitivamente a la saga del público infantil, como es la muerte de Cedric Diggory y la vuelta de Harry y de su cuerpo a Howarts, escena trágica y durísima que no tiene nada que envidiar a películas de otro género.

Si decíamos que la anterior película tenía un reparto envidiable, ésta tampoco se queda atrás. Daniel Radcliffe se luce bastante, especialmente al final, demostrando que puede ir mucho más allá de la estela de Potter, mientras que Rupert Grint se consagra como un estupendo actor de comedia, y Emma Watson, que ya destacaba sobre sus compañeros en la cinta anterior, en esta sigue teniendo un buen nivel. De entre los nuevos secundarios destaca, como no, Lord Voldemort, papel para el cual se barajaron numerosos nombres, pero que finalmente fue para Ralph Fiennes, y no podía haber sido una elección mejor, ya que cuando hace de villano, no hay otro como él. También es un gusto siempre para mi volver a ver al gran Jason Isaacs haciendo de Lucius Malfoy, y aunque en ésta sale muy poco, merece la pena. Divertidísima está Miranda Richardson como Rita Skeeter, pero el mejor de todos es Brendan Gleeson, en su papel de profesor Moody, que borda, es imposible imaginarse ya a un Moody de otra manera. De entre los jóvenes, destaca un todavía desconocido y no tan pálido Robert Pattinson, que está muy bien como Cedric Diggory, pero que parece haberse estancado desde su incorporación a “Crepúsculo”, y la francesa Clémence Poésy como Fleur Delacour, actriz cada vez más en alza especialmente gracias a este papel.

En cuanto a la banda sonora, para esta entrega John Williams fue sustituido por Patrick Doyle, lo cual puede parecer arriesgado, ya que Doyle no tiene detrás toda la trayectoria de Williams, aunque sí que había hecho trabajos notables (casualmente, es el compositor de la música de las primeras películas de Alfonso Cuarón, el director de la anterior película de Harry Potter). En la línea del refinamiento que caracteriza, por ejemplo, “Sentido y sensibilidad”, para mi Doyle hace aquí su mejor trabajo hasta la fecha. Si la banda sonora de Williams en la anterior película me entusiasmó, esta llega casi al mismo nivel, con preciosos temas melódicos y pegadizos, muy clásicos, pero muy a tono con la película, especialmente los dos preciosos valses, el primero de los cuales me llega incluso a recordar a alguna pieza de Berlioz. Una banda sonora hecha con auténtico gusto, que debería convertirse en un clásico y que tiene el gran mérito de que no se eche en falta al genio John Williams.

Total, que esta es otra de mis películas favoritas de toda la saga, aún con el defecto de llegar a saturar un poco de información y de efectos. Sin embargo, consigue dar un carácter mucho más adulto a todo el conjunto de las películas, alejándose ya definitivamente del público infantil, al igual que los libros. Seguiré informando!

domingo, 11 de julio de 2010

Saga Harry Potter, cuenta atrás: "Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the prisoner of Azkaban)"

El 19 de Noviembre se estrena en España la primera parte de la última entrega de la saga Harry Potter, "Harry Potter y las reliquias de la muertes", siguiendo la nueva estrategia comercial que se está dando en los últimos tiempos de dividir la últimas partes para conseguir mayores ingresos, si no ¿para qué va a ser? Así vemos como otras sagas de igual éxito van a hacer los mismo, como es el caso de la de "Crepúsculo". Quienes me conocen saben que soy una fiel seguidora de los libros y las películas del mago, y siempre espero con gran emoción cada nueva adaptación al cine, y aunque no todas me han resultado satisfactorias, el tono general es muy bueno. Y con motivo de la inminente llegada del final, que imagino que como a mi, a muchos les dará también pena, voy a ir escribiendo en los próximos meses mis comentarios tanto de la nueva película como de las anteriores. De momento, os dejo (pinchando en la foto superior) el espectacular tráiler de las dos partes de la última. No se si luego estarán tan bien como aparentan, pero desde luego, a mi me ha dejado con unas ganas enormes de que pasen ya estos meses y que llegue Noviembre...

No podía empezar una restrospectiva de toda la saga de Harry Potter con otra que no fuera mi favorita y, para mi, la mejor de las 6 que se han estrenado hasta la fecha: "Harry Potter y el prisionero de Azkaban". Recuerdo cuando hace 6 años mi hermano y yo, desconfiados por la elección de Alfonso Cuarón como nuevo director, fuimos a verla por primera vez. Las dos anteriores, dirigidas por Chris Colombus, eran productos de entretenimientos más infantiles, que es su día me gustaron, pero que, al igual que ocurre con los libros, vistas con el tiempo, son muy inferiores en lo que a trama y a guión se refiere. Es algo normal, la historia empieza cuando son niños, y en esta tercera parte, se empieza a dejar claro que ya no lo son, que son adolescentes, y por tanto, se necesita una nueva manera de contar la historia. Aún así, acostumbrada al estilo de Colombus, no veía cómo Cuarón iba a ser capaz de llevar a buen puerto una empresa tan complicada como esta. Pero vaya si lo hizo: 6 años después, aún me acuerdo claramente de lo impresionada que salí del cine, impresión que aún me dura cada vez que vuelvo a ver de nuevo la película. Y es que Cuarón consigue que no se pierda en absoluto la magia de la historia, pero le da a todo el conjunto un carácter más adulto y oscuro, así como realista y cercano, que las anteriores no tenían, y que las posteriores han tratado de recuperar, pero que sólo ha conseguido hacerlo en menor medida "Harry Potter y la órden del fénix". La película tiene emoción, aventuras, suspense, risas, y incluso momentos que pueden recordar a una auténtica película de terror, como la escena de los dementores en el tren, o la de la predicción de la profesora Trelawney. Sin dejar de lado escenas espectaculares, como la del vuelo del hipogrifo, la del partido de quidditch, o la del Patronus, por decir unas pocas, también podemos disfrutar de escenas intimistas, remarcada por un guión muy superior al de las anteriores, que estaban demasiado pendientes de ser iguales que los libros. En esta, hay mucha mayor libertad, y las licencias que se toma con respecto al libro no defraudan, ni mucho menos, a los seguidores, sino que sirven para admirar la gran adaptación que se hace. La utilización reiterada de técnicas como el fundido en negro no se hacen cargantes ni de manera simplemente extética como ocurre en otras películas, sino que tienen un sentido dentro del argumento. Injustísima fue su falta de nominación al Oscar a la mejor fotografía, que es de lo mejor de la cinta, oscura y tenebrista, con un juego magistral de luces y sombras, que ya se han podido ver en otras películas de Cuarón como "Hijos de los hombres".

Otro punto a favor de la película es la elección del reparto, empezando por los tres jóvenes protagonistas, Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, quienes aquí están ya bastante crecidos y empiezan a dar muestras de que se pueden convertir en tres grandes actores (si consiguen despegarse algún día de sus papeles en esta saga, claro). Pero sobre todo destaca todo el plantel de actores ingleses secundarios que les acompaña, empezando por Michael Gambon, que tuvo que sustituir al fallecido Richard Harris, dando vida a un Albus Dumbledore muy diferentes, menos clásico, más moderno y quizás más cercano al que nos podemos imaginar leyendo el libro. Debilidad siento especialmente por Gary Oldman, porque no sólo es un actor que me encanta, sino que interpreta a mi personaje favorito, Sirius Black, siendo ya incapaz de imaginarlo de otra manera. También estupendo está David Thewlis haciendo de Remus Lupin, otro de mis personajes favoritos. Timothy Spall da muy bien el tipo de Peter Pettigrew, pero puede que quien más me guste de todos sea Emma Thompson, que está simplemente perfecta como la profesora Trelawney, es exactamente igual a como la imaginaba al leer los libros, y además uno de los personajes más divertidos. Por lo demás, también están geniales los demás secundarios habituales en todas las películas, especialmente el gran Alan Rickman, que ES literalmente Severus Snape, y que en esta película está particularmente inspirado.

Pero, de una película en la que me gusta casi todo, lo mejor sea la banda sonora de John Williams. En su día, sin apenas saber nada de música para el cine, ya me encantó, pero cada vez que la vuelvo a escuchar y a verla unida a la historia, me asombra más la labor que llevó a cabo el compositor. Sin dejar de lado el ya mítico tema principal, que parece que las últimas entregas se está olvidando, compone toda una serie de temas, a cada cual más espectacular, que beben de distintas fuentes, desde los valses más clásicos (en el momento en que Harry hincha a la tía Marge) a lo más moderno con influencias del jazz (el autobus nocturno) y de la música clásica contemporánea (la disonancias de la escena de los dementores en el tren). La música ayuda tanto a crear tensión (como en la mencionada escena del tren, o en la del pasillo a oscuras), cómo a emocionar, en escenas como la de la despedida de Harry y Sirius. Pero yo sin duda me quedo con lo momentos de "Buckbeak's flight", de lo mejor que se ha hecho en toda la saga, y "A window to the past". Sin dejar de lado su particular estilo, y su gusto por la grandiosa música orquestal, creo que esta es una de sus bandas sonoras más ricas y variadas.

Se me puede acusar de ser imparcial, de ver más en esta película que de lo que tiene, pero no lo puedo evitar, a mi me encanta y no la voy a poner mal sólo por ser cine más comercial. Aún así, como iréis viendo, con las demás cintas iré siendo más crítica, y cuando tenga que resaltar los aspectos negativos, lo haré sin ningún problema. De modo en que los próximos 4 meses y poco, como he dicho, comentaré el resto y más cositas de las que me vaya enterando. Hasta la próxima!!!!