martes, 8 de diciembre de 2009

Hamlet

Ya que estamos en una de las épocas más horribles en cuanto a estrenos se refiere que he vivido en mucho tiempo, he estado tirando de películas que ya tienen algún tiempo. El otro día, mis amigos que estudian Filología Inglesa me dijeron que tenían que ver "Hamlet", la versión de Kenneth Branagh de 1996, para una clase, y decidí unirme a ellos. Entre otras cosas, porque ya la había intentado empezar a ver hace años y me había quedado en la última hora (4 horas de película en la tele son prácticamente insoportables para cualquiera), pero no la recordaba mal, y además, porque soy una amante incondicional de la obra de Shakespeare desde que vi una versión maravillosa en teatro hace también algunos años. Para empezar diré que, como siempre me ocurre, no estoy de acuerdo con muchas de las críticas de la película, ya que la ponen poco menos que de obra maestra, eso cuanto menos. Puede que yo no sepa nada de Shakespeare ni de sus adaptaciones, pero yo no veo que esta película sea una obra maestra, la mire por donde la mire. Creo que es una gran empresa, en la que se nota el empeño que se ha puesto, y la calidad, aunque no siempre. No está mal dirigida, aunque la opción de narrar algunas cosas en flashbacks es claramente fallida, pero hay escenas que me parecen, y me duele decirlo, muy malas, especialmente, la del encuentro de Hamlet con el espectro de su padre, que está fatal dirigida, interpretada, hecha en todos los aspectos, y muy artificial, algo que era innecesario. Y es que todo en esta película es grande, y por tanto también lo son sus defectos, que a veces se hacen demasiado evidentes. Es, al igual que le pasaba a "Amadeus", una película muy barroca, y no es que eso sea un defecto en sí, pero mientras que la gran película de Milos Forman no llegaba a saturar en sus pretensiones, ésta sí lo hace.

Que Kenneth Branagh adora a Shakespeare, y que con esta cinta pretende hacerle un homenaje definitivo, eso está claro. Ya habíamos visto su pasión por el escritor inglés en otras adaptaciones suyas como "Mucho ruido y pocas nueces" o la más reciente "Trabajos de amor perdidos", que eran empresas más pequeñas y que son muy entretenidas y están muy bien resueltas. Pero con "Hamlet", el principal problema reside en que la obra en sí ya es demasiado compleja, mucho más que las otras, y Kenneth Branagh quieres abarcar demasiado: dirigirla, protagonizarla, adaptar el guión... y claro, al final el proyecto hace aguas por todas partes. Creo que el hecho de querer hacerlo todo no sólo es por amor a Shakespeare, sino también a si mismo, y que si hubiese sabido delegar en alguien, el resultado final hubiese sido mejor. Además, yo personalmente le hubiese agradecido eternamente que nos hubiera ahorrado esa interpretación pedante, esperpéntica e inexplicablemente afeminada que hace de Hamlet, destrozando el personaje y haciendo que la empatía con el mismo sea prácticamente nula. Tal vez la interpretación de Eduard Fernández que vi en su día en el teatro fue tan absolutamente perfecta que nadie me vuelva a convencer haciendo este papel, pero es que Kenneth Branagh realmente no me gustó, no le vi los matices que tiene el personaje, pasaba de los susurros a los gritos, a la euforia y a la verborrea más desatadas, sin ningún tipo de termino medio. La escena en la que le dice a los actores cómo se debe interpretar sin ser exagerado es de tal contradicción que da risa.

El resto del reparto no es que esté mucho mejor, la mayoría están también exagerados, o parece que no se creen sus personajes. Destacaría especialmente a Derek Jacobi, muy contenido en su papel del rey Claudio, al igual que los desconocidos para mi Nicholas Farrell, perfecto en uno de los mejores papeles de la obra, el de Horacio, y Richard Briers, muy divertido como Polonio, o una joven Kate Winslet a la que le faltaba un año para despuntar con "Titanic" y que ya demuestra que le sobra talento haciendo de una guapísima Ofelia, y que ha pesar de la locura de su personaje, está más en su sitio que muchos de lo demás actores. Son de los pocos que consiguen que nos creamos lo que dicen y que nos metamos en la historia. Los demás parecen olvidarse que, si bien no siempre, la exageración está reservada para el teatro, en el cine no sólo es innecesaria, sino que queda fatal, como ocurre por ejemplo, con una buena actriz como Julie Christie, que aquí está horrible. Punto y a parte merecen lo cameos de los que suponemos que son amiguitos americanos de Branagh, que sino no tiene sentido que estén aquí, como Billy Crystal o Robin Williams.

La película obtuvo 4 nominaciones a los Oscar: la primera, mejor guión adaptado. ¿Buen guión adaptado? Siempre había creido que un guión bien adaptado era aquel que, trasladado al cine, ocultaba de manera perfecta su procedencia de una novela o una obra de teatro. Esta película es el perfecto ejemplo de todo lo contrario: se ha cogido el texto de la obra y se ha trasladado a una película, sin más, sin modificaciones. Vale que hay distintos decorados (muy elavorados, ya hablaré de ellos luego), pero en el fondo casi toda la película se desarrolla en el palacio, especialmente en el salón principal. Sí, vale que también una muestra de respeto hacia Shakespeare. Vale. Pero entonces no se merece esa nominación, porque no está bien adaptada para el cine. Aunque el teatro tenga esa magia que puede conseguir que el espectador esté atento durante horas, el cine es diferente, el espectador quiere entretenerse y tienen una capacidad de concentración más limitada. Es imposible, como he dicho antes, aguantar cuatro horas de película (me da igual que sea esta o la trilogía de "El señor de los anillos"; sólo se salva "Ben-Hur", y porque no llega a las 4 horas), por muy entretenida que sea, y menos si tiene larguísimos monólogos no demasiado bien interpretados. Así que lo dicho, si ni si quiera mi amada "El fantasma de la ópera", con la cual por cierto encontré mucho parecidos estéticamente, me parece que esté muy bien adaptada por ser calcada a la obra musical, menos me lo parece esta.

Las otras nominaciones que tuvo fueron al mejor vestuario, mejor dirección artística y banda sonora. El vestuario es bastante bueno y variado, si no tenemos en cuenta, claro, que los soldados del ejército Fortinbrás parecen más de la revolución rusa que de una obra shakesperiana, pero bueno. La banda sonora es interesante, y tiene momentos en los que está muy bien utilizada, pero no me parece más destacable que otras. Por tanto, lo que más me gustó fue la dirección artística: los decorados de los diferentes escenarios están elaboradísimos y son imponentes. Tiene una estética gótica que, como digo, me recordó en muchas ocasiones a "El fantasma de la ópera" (las velas, los espejos, el cementerio, la niebla, la noche...) y creo que este es el punto fuerte de la película, y en el único que el teatro se ve superado por el cine.

"Hamlet" es una obra maravillosa, y la película se salva muchísimas veces por eso, por el texto original. Pero es también muy traicionera, e igual que bien hecha puede ser fantástica, mal hecha puede ser un auténtico horror. No es que esta película sea un horror, tiene cosas buenas, pero ya digo que Kenneth Branagh debería haberse buscado a un protagonista mejor y haberse centrado en dirigir, y no hacer una cosa regular, y la otra rematadamente mal. Y definitivamente, el texto, respetanto el original, debería haber sido recortado, porque se hace muy larga. Y si eso no se puede hacer, pues a lo mejor hay que ser un poco radical y reconocer que "Hamlet" no se puede adaptar al cine. Aunque aún tengo que ver las demás versiones que se han hecho. Sobre todo me atrae la de Zeffirelli, si alguien la ha visto o alguna otra, acepto recomendaciones encantada.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Fatih Akin en el Festival de Cine de Gijón

"Me encanta el cine, y me encanta el mundo."

Con motivo de que la última película del director turco-alemán Fatih Akin, "Soul Kitchen", la última ganadora del premio del jurado en el Festival de Venecia, fuera la encargada de inaugurar la 47 edición del Festival de Cine de Gijón (FICXixón), el certamen le ha dedicado una retrospectiva a toda su obra hasta el momento, además de contar con la presencia del director en la gala de inauguración y al día siguiente en un encuentro con el público. Y por supuesto, allí me presenté yo ya que llevaba un tiempo ya deseando conocerle. Fue una experiencia fantástica: la película es muy divertida, con una banda sonora fantástica, unos actores estupendos y muy buen ritmo, no decae en ningún momento, y él es simplemente genial, con una personalidad increíble. Es de esas personas a las que ves en las entrevistas y logran engancharte por su forma de hablar, su fuerza y su pasión, y al tenerle cerca y en vivo, te transmite un amor por el cine como pocas veces he visto. Es divertido y es profundo, y trata temas que te hacen reflexionar y entender mejor sus películas. En fin, que me ha hecho enamorarme del cine alemán más aún si cabe.

Para quién no lo sepa, Fatih Akin es uno de los directores europeos actuales más valorados, sobre todo después del éxito hace unos años de su película "Contra la pared", que fue la auténtica revelación del cine europeo en el 2004. Lo cierto es que ya desde su primera película "Kurz und schmerzlos" ("Corto y con filo"¿?) apuntaba maneras, ya que esta ya es una cinta extremadamente madura y sorprendente, una auténtica tragedia shakespeariana que deja con los pelos de punta. Pero fue "Contra la pared" la que le empezó a dar un prestigio que se afianzó con "Al otro lado", ambas parte de su trilogía llamada "El amor, la muerte y el mal", en la cual ha tenido que hacer una pausa para, como él mismo dice, no volverse loco, y antes de acabarla, hacer una comedia. En sus películas siempre está presente Turquía, el conflicto entre culturas y generaciones, y la música, fundamental en todas sus historias (no es vano, es un auténtico melómano), enmarcadas siempre por historias poderosas y guiones fuertes que consiguen que el espectador se implique con los extremos personajes.

También es fiel a sus actores, ya que muchos son constantes en sus películas, como Birol Ünel, Catrin Striebeck, Moritz Bleibtreu, Adam Bousdoukos o su hermano Cem Akin. Además, él al principio también hacía pequeños papeles en sus películas (el del camello de "Kurz und schmerzlos" es fantástico) pero decidió dejarlo finalmente. Total, que es un director al que merece la pena seguir y que revitaliza el cine europeo de una manera diferente. De verdad, si os gusta el cine, no podeis dejar de ver sus películas. Aquí os dejo su filmografía:

Soul Kitchen (2009)
New York, I love you (2009)
Al otro lado -Auf the anderen Seite- (2007)
Cruzando el puente: el sonido de Estambul -Crossing the Bridge: The Sound of Istanbul- (2005)
Visions of Europe (2004)
Contra la pared -Gegen die Wand- (2004)
Solino (2002)
Denk ich an Deutschland - Wir haben vergessen zurückzukehren (2001)
Im Juli (200)
Corto y con filo -Kurz und schmerzlos- (1998)

domingo, 22 de noviembre de 2009

"If I didn't care" (Un gran día para ellas -Miss Pettigrew lives for a day-)

If I didn't care more than words can say
If I didn't care would I feel this way?
If this isn't love then why do I thrill?
And what makes my head go 'round and 'round
While my heart stands still?

If I didn't care would it be the same?
Would my every prayer begin and end with just your name?
And would I be sure that this is love beyond compare?
Would all this be true if I didn't care for you?

If I didn't care would it be the same?
Would my every prayer begin and end with just your name?
And would I be sure that this is love beyond compare?
Would all this be true if I didn't care for you?

Lo cierto es que "Un gran día para ellas" (horrible título, aunque poco se podía hacer con el también horrible original) me pareció una película bastante decente para pasar un buen rato una tarde de fin de semana, pero poco más. Está muy bien ambientada y las actrices protagonistas, Frances McDormand y Amy Adams, están estupendas, pero la historia es bastante simplona y no hay por donde sacarle jugo. Pero merece la pena verla sólo por una escena, en la que la protagonista, Delysia Lafosse, y su enamorado, interpretado por Lee Pace, que es el encargado de tocar el piano en un club, cantan juntos la preciosa canción "If I didn't care". Es una escena muy de musical, donde se respira claramente la emoción y el amor. ¿Que más da que Amy Adams suelte algún gallo y Lee Pace no tenga mucha voz? Lo cierto es que es la mejor escena de la película y es realmente bonita.

Y es que hay veces que hay películas que no son nada del otro mundo pero que de pronto de sorprenden con una frase, una canción o una escena, y te alegras de haberla visto porque si no, no la hubieses descubierto. "I've been looking for you all the night, and I believe, all my life."

lunes, 9 de noviembre de 2009

El imaginario del doctor Parnassus (The imaginarium of doctor Parnassus)

¿Nunca os habeis planteado cómo serían vuestros sueños y pesadillas (bien) trasladados a la gran pantalla? Pues tenéis que ver esta película. No me llamaba mucho la atención más que por ser la última película de Heath Ledger, hasta que vi el tráiler. Y aunque realmente una vez vista, el tráiler sea bastante engañoso con respecto a lo que es en realidad la película, fue lo que me hizo de verdad tener ganas de verla (para más información, leer mi post de Próximos estrenos). Este maravilloso cuento, porque no es otra cosa, nos hace entrar en la mente del doctor Parnassus, un mago que vive en la Inglaterra contemporánea (primera sorpresa que me llevé, ya que nunca me imaginé que la historia se desarrollara en la época actual) y que tiene un espectáculo de poco éxito en el también colaboran su hija, un chico que está enamorado de ella, y un enano y a la vez el mejor consejero del doctor. En su día, el doctor Parnassus hizo un trato con el diablo para obtener la vida eterna ("el tormento eterno", como lo llama él miles de años después) a cambio de entregarle a sus hijos a la edad de 16 años. Pues bien, su hija está a punto de cumplirlos y el diablo viene a por lo prometido. La llegada a sus vidas de Tony, un joven al que encuentran a punto de morir ahorcado en un puente (qué terrible ironía del destino), cambiará todo.

El miedo que tenía a que al director, Terry Gilliam, se le escapara la historia de las manos y acabara convirtiéndose en una locura sin sentido resultó ser infundado: la película es fantástica, está muy claramente desarrollada, muy bien dirigida, ambientada e interpretada, y la historia es una de las más originales que he visto en mucho tiempo. He leído en bastantes críticas que la película es excesiva y que puede llegar a saturar al espectador. Bien, no se si es que yo la vi con la mente bastante abierta, o porque me esperaba otra cosa y me sorprendió para bien, pero a mi no me pareció en absoluto así; de hecho, en conjunto general, hay menos fantasía, o escenas fantásticas, de las que parecía presentar el trailer (y por eso he dicho antes que es un poco engañoso), y las que hay tienen una fotografía y unos efectos visuales fabulosos, como esa escena de las escaleras larguísimas, que tanto recuerdan a las patas de los elefantes de Dalí. Y es que no se si consciente o inconscientemente, la estética es muy daliniana en general, porque, al igual que el pintor, el director nos introduce en el mundo de los sueños, pero unos sueños reales (que no realistas), como los que ha podido tener cualquiera. Y esta capacidad de trasladar al cine los sueños tan bien, ya que es algo que muy pocas veces se consigue, es el mayor mérito que le encuentro a la película. Sí que hay algunas rayadas mentales, claro, pero al fin y al cabo es una película de fantasía, y además ¿no son realmente nuestros sueños unas rayadas mentales?

Como ya he dicho antes y todo el mundo sabe, por lo que principalmente llama la atención esta película es porque el protagonista, Heath Ledger, murió antes de poder terminarla. Una lástima porque la verdad es que borda su papel del a la vez encantador y sinvergüenza Tony, y hubiese sido genial ver cómo acababa de desarrollarlo. Durante un tiempo se habló de que Gilliam iba a suspender el rodaje, pero finalmente se decantó por otra opción: rodar las escenas que faltaban haciendo que el personaje se transformase en otras personas. Y los elegidos no fueron otros que tres de los actores más atractivos del momento: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell. La verdad es que la transformaciones no desentonan porque ocurren en los momentos de mayor "locura" (me encanta la escena de lo zapatos!), pero pese a que tienen una lógica, y al esfuerzo y al mérito que tiene el haber llevado este proyecto adelante, a mí me resulta todo un poco forzado, un poco cogido por los pelos; pero bueno, tampoco se podía hacer más. Los tres actores están bastante bien, aunque lo de Johnny Depp es básicamente un cameo (pero qué más da, siempre es un placer verle) comparado con las escenas de Jude Law (que está inexpicablemente feo) y sobre todo, de Colin Farrell, que además de ser el mejor de los tres es con quién termina la historia del personaje. Pero el gran mérito que tienen es el de emular los gestos y la voz de Ledger, lo cual consiguen de manera genial, haciéndo que efectivamente sí que veamos al mismo personaje siempre, sea quien sea quien lo interprete.

Los demás actores también están muy bien, sobre todo Christopher Plummer, que hace un papelazo, y también el cantante y actor Tom Waits, y los jóvenes y principiantes Lili Cole, guapísima y con muchísima personalidad, y Andrew Garfield, ambos tan maduros en sus papeles como todos los veteranos.

Otro punto fuerte de la película reside en su magnífica banda sonora, de los hermanos Michael y Jeff Danna, especializados en música celta, que logran huír de un defecto muy típico en este género: la sobresaturación de música. Si al colorido y a los efectos de las imágenes se les hubiese añadido además una música machacona, sí que hubiese sido excesivo. Pero la música de esta película es discreta, no está continuamente presente y acompaña sutilmente a las imágenes. También la ambientación y el vestuario son destacables, sobre todo en escenas como la del templo de los monjes. Esperemos que por lo menos en estos apartados le caiga alguna nominación a los Oscar.

En fin, como habreis podido ver, me ha encantado la película, lo pasé como una niña pequeña durante las dos horas que dura, que se me pasaron volando. Se la recomiendo a cualquiera al que le gusten los mundos paralelos, los "países de las maravillas" que luego resultan ser peores que la propia realidad (tema muchísimas veces tratado, la última de ellas en "Los mundos de Coraline"), y quién crea en el poder de la imaginación por encima de todo. Porque así es la película, la imaginación al poder. Bonita, elegante, épica, y con uno de esos finales con los que se te saltan las lágrimas y cuando acaba te dan ganas de ponerte a aplaudir. A lo mejor la estoy poniendo demasiado bien, y se que mucha gente no coincidirá conmigo, pero es lo que yo sentí. Y sobre todo, esa pena y nostalgia contínua que la rodea. Porque esta película es de Heath Ledger; de Heath Ledger y amigos. Qué pena que se nos fuera tan pronto...

"Nothing is permanent. Not even dead"

sábado, 24 de octubre de 2009

Ágora

Si los Goya fuesen unos premios justos, esta película sería la gran triunfadora este año (no quiero adelantar acontecimientos, eso ya se verá). No creo que haya habido prácticamente ninguna producción tan ambiciosa como esta en todo el cine español, quitanto algunas como "Alatriste", que a mi no me disgustó, pero que fue un fiasco para mucha gente. Se ve que Aménabar ha sabido internacionalizarse totalmente, y lo ha hecho muy bien además, porque yo no le veo ningún rasgo español al filme. Y que conste que no lo digo como un defecto. Sin embargo, tampoco parece una película histórica estadounidense al uso; con una sensibilidad especial propia del director, logra que temas como la filosofía y la astronomía, de los que yo se poco o nada, resulten interesantes, y salgas del cine pareciendo más culto por haber aprendido cosas nuevas. Mientras que en una película americana nos lo darían todo tan machacado que nos harían parecer tontos, y de paso la la película sería una estupidez, o lo complicarían todo de forma que fuera un rollo infumable. También nos ahorra todas las batallitas y la súper gran batalla final que suelen tener estas películas (lo siento, pero no me gusta nada el género histórico, y sobre todo el estadounidense, pero más que nada por lo mal tratado que está siempre), siendo una película más de hablar, pero sin llegar a ser lo que nos cuentan incomprensible, que era el gran defecto que tenía, por ejemplo, "Alejandro Magno" (aunque a pesar de ello es una de las pocas películas del género que me gusta). "Ágora" es, salvando sus defectos históricos, que los tendrá, pero eso se lo dejo a mis amigos historiadores, una gran película, muy bien dirigida e interpretada, espléndidamente ambientada, muy entretenida e interesante que te hace pensar y aprender. Y es, como he dicho, absolutamente excepcional dentro del cine español, y sólo por eso ya merece mención aparte.

Alejandro Amenábar, por si alguien a estas alturas lo dudaba, es uno de los mejores directores que ha dado el cine es los últimos años. Su primera película, "Tesis" es uno de los mejores thrillers que he visto, y aunque comparada con sus obras posteriores se la ve más sencilla, ya auguraba la carrera que iba a llevar. La única pequeña decepción que para mi hay en su filmografía, es "Abre los ojos", su segunda película, interesantísima en su planteamiento, muy atrayente estética y argumentalmente, pero al final parece que la historia pierde el hilo y acabas por no enterarte de nada. No se si es porque el director se perdió en su propia historia o porque no supo explicarlo bien, pero el caso es que es una muy buena película que decepciona al final, que es lo peor que puede pasar. La tercera es para mi la mejor, "Los otros" inspiradísima como película de terror y como drama. He leído en una entrevista al director que hacer una película de miedo y sustos es muy fácil, pero hacer una película de terror buena, eso es lo difícil, y por eso hay muy pocas buenas; estoy absolutamente de acuerdo, y esta película es una de las que se podría incluír en esa pequeña lista. Podría liarme a hablar de ella, pero me gustaría dedicarle un comentario exclusivo alguna vez, así que lo dejaré para otra ocasión. Sólo decir que a cualquiera que le guste el buen cine, debería verla. La que hasta ahora era su última película fue la polémica "Mar adentro", que aún así logró ser más famosa por sus logros (Oscar incluído) y por lo buena que es, que por todas las crítica que trajo detrás, y eso es un gran mérito. Y ahora por fin, nos llega esta "Ágora", con la que, si ya con su anterior película dijeron que realizó un cambio de registro, da todavía una vuelta de tuerca más. Está claro que Amenábar trata los temas que le interesan, sin seguir una línea ni un patrón.

La película nos cuenta la historia de Hipatia, filósofa y astrónoma de la Alejandría del siglo IV, que quiso salvar la sabiduría del mundo antiguo recogida en el edificio más importante, la biblioteca de Alejandría, ante el avance cada vez mayor del cristianismo. Lo que de verdad me ha gustado de esta historia es que tiene bastante épica (algo que las películas parecen haber olvidado últimamente) y que los personajes, que fácilmente podrían haber sido fríos e incaccesibles, son cercanos, sensibles, y hacen que te intereses, que te preocupes y que te emociones, especialmente los de Hipatia y Orestes, en gran medida por las dos grandes actuaciones de los actores que los interpretan. La fantástica actriz inglesa Rachel Weisz (guapísima, inteligente, expresiva y con muchísima personalidad, al igual que le pasa a su compatriota Kate Winslet) se mete muy bien el la piel de Hipatia, un personaje fascinante en el sentido de que consagró toda su vida al estudio, sin preocuparse por el amor ni por los placeres terrenales. Ver cómo se obsesionó en los últimos años de su vida por desentrañar el misterio que era entonces el sistema solar hace que gente como yo, que me considero apasionada con lo que hago y lo que me gusta, no lleguemos ni a la suela del zapato a esos grandes intelectuales de la antigüedad. Por otro lado, Orestes, su enamorado a lo largo de los años, está interpretado de forma estupenda por el actor guatemalteco Oscar Isaac; su actuación y el hecho de que este personaje sea, para mi, el mejor escrito, desarrollado y con la carga más épica, hacen que sea mi preferido de toda la película. Los demás actores están bien, aunque sin destacar especialmente, como Max Minghella (hijo del fallecido director Anthony Minghella), Sami Samir o el guapo Rupert Evans, al que no veía desde "Hellboy".

Técnicamente, la película brilla: los decorados se construyeron en Malta, el mismo lugar donde se rodaron súperproducciones como "Troya" y "Gladiator" (lo que lleva a odiosas comparaciones) y la recreación de la ciudad de Alejandría es maravillosa, con el faro, la biblioteca... La fotografía es absolutamente espléndida, destacando especialmente los planos generales de la ciudad y del mar. La música, que esta vez Amenábar deja por primera vez en manos de otro, Dario Marianelli, que ya nos demostró lo que podía hacer en "Expiación" (llevándose un merecidísimo Oscar), se adapta muy bien a la historia, y tiene momentos de gran brillantez, como en el de la destrucción de la biblioteca. Nunca suelo hablar del vestuario, pero es que en esta película está tan bien tratado que merece destacarse: la primera parte tiene colores claros y túnicas a la manera del mundo antiguo, mientras que según avanzan los años, el paso de la luminosa Edad Entigua a la sombría Edad Media se ve en las ropas, negras, con velos... Incluso Hipatia viste más oscura, lo cual refleja muy bien un signo de madurez, aunque la escena en la que se junta con la gente de la ciudad destaca muchísimo porque se ve cómo ella es la única que aún se ha quedado en la antigüedad, mientras que el mundo ya ha entrado en la Edad Media. Este paso a la Edad Media se ve en todos los aspectos de la película y logra pasarte de un mundo a otro sin que apenas te des cuenta, y cuando quieres darte, el mundo ya ha cambiado. Creo que esta es una de las cosas más mágicas que consigue la película.

No voy a entrar en el tema de la polémica de si es una película contra en cristianismo o no. Sólo digo que la gente ve lo que quiere ver, y desde luego critica al cristianismo (si las cosas pasaron así, qué se le va a hacer, el pasado no se puede cambiar) pero también a las otras religiones, y creo que también destaca las cosas buenas que tenía esta religión (la escena en la que Davo reparte el pan a los pobres es preciosa). En fin, yo creo que después de "Mar adentro", haga lo que haga Amenábar va a traer cola, así que mejor irse acostumbrando a ello. Los que no la quieran veor, peor para ellos, se pierden una gran película. Y el no ver una buena película por temas ideológicos, el no saber verlas y disfrutarlas simplemente como películas porque cuenten algo con lo que tú no estás de acuerdo, me parece lo más triste del mundo. No se puede opinar sin saber.

domingo, 4 de octubre de 2009

Malditos Bastardos (Inglourious Basterds)



Lo primero presentarme como Dios manda, ya que he tenido una semana liada y hasta ahora no he podido hacerlo, así que a partir de ahora espero escribir regularmente cuando mi agenda me lo permita. Me declaro un gran admirador de todo tipo de películas, sin excluir géneros que me apasionan como la ciencia-ficción o el terror. Y, sin mas preambulos, voy a empezar con una de las películas de la temporada, tanto de crítica como de público.

Hablar del cine de Tarantino significa hablar de un cine único y personal. A pesar de que muchas de las mejores ideas de sus películas son reciclados mejorados de otras películas, es capaz de enlazarlos de manera magistral, superando muchas veces a sus maestros. Por lo tanto, ya nadie pone en duda la calidad del director de Tennessee que tras siete películas parece encontrarse en el mejor momento, o por lo menos, en el que puede hacer lo que le de la real gana. Aún así, reconozco que tenia algunas dudas respecto a su nueva incursión cinematográfica. No tengo absolutamente nada que reprochar a sus cinco primeras películas, sobre todo a su díptico "Kill Bill" (al que las palabras obra maestra no le quedaría demasiado grande), la incursión en ese proyecto llamado Grindhouse, inspirado en las dobles sesiones que se hacían antiguamente en los cines de barrio americanos, fue mas bien aburrida e insípida. Si bien "Planet Terror" de Robert Rodríguez (la mitad de Grindhouse), si que captaba a la perfección lo que se pretendía, "Death Proof" era claramente un gran declive de sus virtudes. Soporífera, diálogos aburridos y personajes patéticos inundaban el alargado metraje que pudimos ver en español. Con estas premisas me acerque a ver "Inglourious Basterds", primera película con titulo estúpidamente traducido al español de Tarantino (Basterd significa Cabrón y no Bastardo). No diré que no tenía ganas de verla (las tenía, y muchas), pero también cierto respeto y un poco de miedo. Menos mal que mis temores fueron despachados rápidamente.

"Inglourious Basterds" es violenta, es divertida, es angustiosa, es salvaje... pero por encima de todo, es valiente e inteligente. Algo que no todo el mundo sabrá apreciar, tal vez dejándose cegar por la vena mas desenfrenada de la película, pero los cinco capítulos en los que esta dividida están realizados e unidos de manera magistral. Cada uno es una pequeña película en si mismo y contribuyen a avanzar la trama. Algunos nos preguntamos como se adaptaría Tarantino al genero bélico, si perdería su esencia. Obviamente no ha sido así, es 100% Tarantino. De hecho, esta mucho mas cerca de Kill Bill o de Pulp Fiction que de Salvar al soldado Ryan, por ejemplo. Cierto que tiene cosas criticables, como por ejemplo estaría bien una mayor participación de los bastardos, pero la película es la que es, y es estupenda.

También se recuperan los personajes magníficos en esta película. Si en su anterior lo único que terminabas sintiendo de ellos era irritación, en esta son todos magníficos. Malos, buenos, nazis, bastardos, mujeres, hombre... el universo es tan variado y tan rico que casi es imposible quedarse con uno, pero es que brilla con increíble luz propia el teniente Hans Landa (impresionante el desconocido Christoph Waltz). Es a la vez divertido y aterrador, y también muy humano. No me extrañaría que le llovieran los premios, solo por la primera escena se lo merece. También destacan Brad Pitt, mucho mejor en papeles gamberros como el que aquí tiene, Diane Kruger, que por fin demuestra que es buena actriz, algo que había hecho en contadas ocasiones, y Til Schweiger, que aunque sale poco, esta estupendo y muy divertido.

Por lo demás, técnicamente muy buena, genial montaje y fotografía, la música, si bien no tan inspirada como en Kill Bill (dudo que algún día Tarantino sea capaz de superarse con esa elección de canciones), cumple perfectamente con lo que es la película. Así que en general, hay muy poco que objetar a la película. ¿Qué deja algunos cabos sueltos? cierto, pero no importa nada, no viene mal pensar de vez en cuando, ¿Que los diálogos no son tan Tarantino como en sus había?, también verdadero, lo que no quiere decir que no sean de los mejores que te puedas encontrar hoy en día (es una película de nazis, no se van a poner a hablar de hamburguesas de McDonald...). ¿Que no tiene tanta iconografía como otras había? Vale, pero no es algo malo, lo fácil habría sido poner a Eli Roth con el bate durante todo el film, pero francamente prefiero el resultado final.

Y por si todo esto no fuera suficiente, no queda mas que observar el final, en el que Tarantino se vuelve completamente loco y dirige lo que le da la gana. Es tan brutal y tan valiente, que no puedes evitar revolverte en tu butaca de gusto, de placer (un tanto negro, la verdad), y al final, salir de la sala con la sensación de que acabas de ver una de las mejores películas del año, y de que, ahora sí, Tarantino lo ha vuelto a hacer.

sábado, 3 de octubre de 2009

The Damned United

Ya sabeis que soy defensora de los títulos en versión original; y me alegraría si el motivo de que el de esta película se haya quedado tal cual es fuera el de empezar a respetar los títulos originales, y no, como imagino, porque básicamente su estreno importa tan poco en nuestro país que ni si quiera se han molestado en traducir un título que, en principio, no es especialmente atrayente (lo demuestra el hecho de que aquí en Madrid se proyecte nada más que en dos cines). Quiero decir, que si hubiese interesado una mínima promoción de la película, un título como este jamás se hubiese dejado sin traducir o versionar. Aclarando esto, debo decir que si yo he visto esta película es por el nombre que brillaba como protagonista del reparto: Michael Sheen. Sin él, reconozco que probablemente nunca la hubiese visto. Aunque este está siendo el año del actor, con 3 películas estrenadas de momento, una cuarta el mes que viene ("Luna nueva") y a la espera de verle "interpretar" al conejo blanco en "Alice in Wonderland", intento no perderme sus películas porque es uno de los actores a los que más me gusta ver en pantalla en los últimos tiempos. Y lo cierto es que es una suerte que me haya decidido a ver la película, porque ha conseguido que me interese por un argumento que, en la vida en general, más que serme indiferente, ni me gusta ni me interesa y me aburre: el fútbol.

La película cuenta la historia de Brian Claugh, uno de los entrenadores de fútbol ingleses más importantes, que consiguió que equipos que estaban en segunda división subieran a primera y ganaran ligas y competiciones internacionales. Lo curioso es que, cuando fue fichado para ser entranador del Leeds, un equipo que llevaba 10 años siendo el mejor de Inglaterra, sólo duró 44 días allí, entre otras cosas, porque él creía en ganar con el juego limpio y el esfuerzo, mientras que el Leeds, entrenado por Don Revie, era uno de los equipos con peor juego del momento, de modo que habría que plantearse si sus victorias fueron tales, ya que fueron a costa de juego sucio. Cualquiera que me oyera hablar así pensaría que me interesa mucho el tema y se sorprendería, pero la cuestión es que la película lo explica muy bien hasta para una completa inculta de este deporte como soy yo. Es interesante este tema de querer ganar, sí, pero no por encima de todo, no haciendo faltas ni lesionando a otros compañeros que al fin y al cabo están haciendo lo mismo que tú. También trata el tema del dinero que se gastan en los jugadores, que en los años 60 y 70 no tenía nada que ver con la vergüenza de ahora, pero que ya empezaba a verse. Pero lo mejor de la película es que no le interesa tanto mostrar partidos de fútbol eternos (como les encanta hacer a los americanos), de hecho casi no se muestra ninguno, como las relaciones personales entre los protagonistas, como los enfrentamientos personales del protagonista con Revie y con su jefe, o la enorme relación de amistad entre él y el segundo entrenador. La escena de la reconciliación entre ambos me ha dejado asombrada, ya que nunca me hubiese esperado una declaración de sentimientos tan grande por parte de los ingleses, con esa fama de fríos, y menos en una película así, pero es un momento increíble, grandísimo, emotivo, que eleva la película a una categoría superior.

Aunque es una producción inglesa y su director, Tom Hooper, no es especialmente relevante, tiene un guionista muy importante y destacado, Peter Morgan, conocido por escribir "The Queen" y "Frost contra Nixon" (curiosamente las dos protagonizadas también por Michael Sheen), y aunque obviamente el guión de esta película no tiene la brillantez de las dos anteriores, sí que tiene aspectos muy destacables. La dirección no es nada sorprendente, ni peor ni mejor que otras, pero tiene momentos bastante buenos como el del protagonista metido en el despacho porque no quiere ver el partido y las sombras que proyectan los aficionados cada vez que se marca un gol. Es muy importante también la labor de montaje en la transición de algunas escenas a otras, y la historia contada desde el presente hacia el pasado en forma de flashbacks.

En la parte actoral, ya he dicho que el protagonista es Michael Sheen; si en la crítica anterior destacaba los ojos de Ricardo Darín, los de este actor inglés no se quedan atrás, sobre todo por la enorme melancolía y tristeza que pueden llegar a transmitir, incluso en escenas en las que finje estar bien con una sonrisa, pero su mirada le delata. Ya salí impresionada del cine por su papel de Tony Blair en "The Queen", (injustamente ignorado en los Oscar, ya que para mi fue el mejor actor secundario de ese año), y me había olvidado un poco de él hasta que le volví a ver este año en "Frost contra Nixon" (de nuevo injustamente ignorado, esta vez quizás porque quedó ensombrecido por el éxito de magníficio Frank Langella) y ya he dicho que desde entonces sigo todo lo que hace. Me parece uno de los mejores actores actuales, expresivo a más no poder, y que consigue que películas, como esta, cuyas temáticas no me interesaban, me gusten, porque ya con solo verle a él, merece la pena verlas. En esta película a veces corre el riesgo de parecerse demasiado a David Frost, por la estética parecida de los personajes y por las situaciones parecidas que viven en algunos momentos (es el problema de que también se haya especializado mucho en dar vida a personas reales), pero casi siempre consigue no traspasar esa línea y crear a un personaje bastante distinto. Esperemos que su buena racha no pare y sigamos viéndole en muchas películas (y, espero sinceramente, que con un Oscar en la mano algún día). También en la película hay otros actores ingleses conocidos que están estupendos, como Timothy Spall o Jim Broadbent.

Así que espero que después de leer esto la gente que no se sienta atraída por el argumento de la película se acerque a verla, porque merece bastante la pena. Lo peor para mi es el horrendo doblaje, pero por desgracia ya he dicho que sólo la ponen en dos cines en Madrid y ninguno es de VOS, pero si alguien en otro sitio tiene la oportunidad verla en inglés, que lo haga. Porque hay veces que la películas dan sorpresas, y esta lo ha hecho. Es entretenida, profunda en algunos momentos, bien hecha y mejor interpretada. Que ya es bastante no?